
Pocas cosas hay tan relajantes como un buen masaje. La mayoría de la gente, al darse un masaje por primera vez, se sorprende de lo agradable que resulta. Elimina la ansiedad, los dolores y la fatiga.
El masaje se ha utilizado durante siglos. Los tratamientos con masajes, son sin lugar a dudas, una de las terapias más antiguas. En la actualidad se sigue aplicando para corregir todo tipo de alteraciones músculo-esqueléticas y es una solución efectiva para mantenernosflexibles y relajados en un mundo lleno de estrés. En los últimos años se han reconocido sus múltiples beneficios y cada vez aumenta más en popularidad.
La palabra masaje proviene del griego massein, que significa amasar. Ese movimiento con que se confiere forma y consistencia a la masa de un pastel es el mismo que se emplea para trabajar la musculatura. Sin embargo, el masaje reconoce los recovecos del cuerpo, acaricia la piel, la remueve sobre los tejidos subyacentes y comprime algunas porciones tisulares.
Qué ocurre durante un masaje?
Veamos los beneficios que el masaje nos depara en distintos órganos.

En la piel
La fricción en la piel provoca un aumento de la microcirculación. Los capilares se dilatan y aportan más nutrientesa la piel. De esta manera se estimula el metabolismo a nivel local. La piel adquiere una mayor elasticidad y se vuelve más tersa.
El masaje aumenta la temperatura de la piel 2 o 3 ºC. Además de la circulación sanguínea, se favorece la circulación linfática con un efecto de drenaje, eliminando líquidos y desechos tisulares.

En los músculos.
El masaje es un regulador del tono muscular. Cuando hay tensiones, contracturas o, en definitiva, una hipertonía del músculo, unas manos expertas pueden dejar el músculo en un estado de relajación óptima, con el consiguiente alivio del dolor. Tengamos en cuenta que la mayoría de los dolores de espalda, sobre todo en la zona cervical, se debe a contracturas, y las contracturas casi siempre son el resultado de una tensión continua. Un masaje dado con regularidad nos puede salvar de este molesto dolor de espalda que no nos sacamos de encima. Del mismo modo, cuando hay una hipotonía o un exceso de flaccidez, el masaje tonificala musculatura, con la consiguiente disminución de las zonas fláccidas.
El masaje es también el mejor método para aliviar la fatiga muscular originada por el ejercicio excesivo, ya que promueve la eliminación rápida de los productos de desecho, aumenta el aporte de elementos nutritivos y mejora la circulción. El masaje de la musculatura abdominal fortalece la pared del abdomen, excita la actividad peristáltica del tracto gastrointestinal y facilita la evacuación del intestino grueso combatiendo el estreñimiento.
En la circulación.
Un masaje mejora la irrigación sanguínea de la zona determinada, ya que activa la circulación con el consiguiente beneficio en la piel, los músculos y el tejido conjuntivo. El efecto mecánico del masaje aumenta el movimento de la sangre, haciendo más eficaz el intercambio de nutrientes y metabolitos, con lo cual mejora el estado trófico de la piel y de los tejidos subyacentes.
El masaje proporciona además un empuje de los vasos venosos y linfáticos, facilitando el movimiento hacia delante de la sangre y de la linfa, lo cual revierte en la eliminación de toxinas. Todas las maniobras de masaje producen de un modo u otro un efecto de dilatación de los vasos sanguíneos, que automáticamente se traduce en una acción relajante.
A nivel psíquico.
El contacto físico y saber disfrutar de los cuidados del masajista produce siempre un efecto placentero. No menospreciemos el poder del tacto en una sociedad en la que el contacto físico escasea.
Unas manos expertas nos aliviarán el dolor y nos proporcionarán una grata sensación de bienestar.

Regálate un masaje.

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